jueves, 5 de abril de 2018

Ecomuseo del Agua en Benamahoma


Ubicado en el edificio del antiguo molino del Nacimiento, cerca del curso del río Majaceite, el Ecomuseo del Agua de Benamahoma constituye un eficaz testimonio de los usos que el hombre de estas sierras ha dado al líquido elemento desde la Prehistoria hasta nuestros días.


Durante la visita al Ecomuseo, se mostrará la importancia ecológica del régimen climático y del ciclo de agua en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, el lugar de mayor índice pluviométrico de toda España. 




Además, podrán observarse reproducciones de edificios tradicionales y de los útiles relacionados con el mundo de los molinos de harina y aceite, de los batanes para el tratamiento de la lana en los que se basó la industria textil de Grazalema, panaderías y otros oficios, que en el pasado, dependían de la fuerza del agua.


Este equipamiento forma parte de un entorno de interesantes atractivos para el visitante, entre ellos, el propio nacimiento del río, el comienzo del sendero que conduce hasta El Bosque o un antiguo batán reconvertido en piscifactoría.




Instalado en el antiguo molino de Los Capitalistas o de El Nacimiento, el Ecomuseo del Agua aún permite conocer parte de la maquinaria del ingenio que hacía posible la molienda en éste y en los numerosos molinos que existieron en la Sierra. 



Aprovechaba el caudal del manantial de la Breña del agua o Nacimiento, que en apenas cien metros salva un desnivel de más de veinte, compartiendo con un antiguo batán situado donde hoy vemos la piscifactoría parte de la canalización del agua. Como podemos ver en la parte alta del exterior del edificio, el agua era dirigida mediante un cao (acequia) hasta el cubo (deposito exterior, a modo de pozo con una abertura de salida estrecha).






Desde él, y mediante juegos de llaves y poleas que se accionaban desde el interior, el chorro  a presión hacía girar las aspas de una rueda (rodezno), alojadas en las bóvedas de la parte inferior del molino (cárcavos), desde donde era devuelta al cauce. 



El giro de los rodeznos transmitía el movimiento, ya en el interior de la sala, a un eje sobre el que  suspendía una piedra de moler (volandera), que por rozamiento con otra fija trituraba el grano vertido a través de la tolva de madera que todavía podemos observar en la sala de molienda.




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