Publicaciones del patrimonio y de la naturaleza en las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla.
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viernes, 17 de abril de 2020

El Pozancón de Alpandeire


Se trata de un manantial de agua, normalmente seco, que en épocas de fuertes lluvias se convierte en una alfaguara o violenta surgencia de agua, ofreciendo un sorprendente espectáculo natural. Probablemente este nacimiento este conectado con del de las Huertas, situado un kilómetro y medio al suroeste del pueblo.

Alpandeire está situado en un rellano, al pie de la Sierra de Jarastepar al norte el Valle del Genal, en plena Serranía de Ronda. El paisaje rocoso de las sierras que rodean el término municipal por el norte contrasta fuertemente con los terrenos alomados y abarrancados de la mitad sur, en los que los castaños, alcornoques y pinos alternan con olivares que se extienden por las proximidades del pueblo.








Fuente bibliográfica: Ayuntamiento de Alpandeire.

miércoles, 15 de abril de 2020

Dolmen de Encinas Borrachas


El Dolmen de Encinas Borrachas está fechado en la Edad del Cobre (hace 6000 años aproximadamente). Lamentablemente no queda mucho de la construcción original por lo que es difícil hacerse una idea de las dimensiones que debió de tener el conjunto.


El topónimo de Encinas Borrachas le viene de la presencia de varias encinas desvencijadas por el ganado y tendidas por el fuerte viento reinante en la zona, con apariencia de estar borrachas. Desde allí contemplamos la inmensa mole de Jarastepar y la deforestada sierra Carrasco, elevada al poniente. En el amplio llano se emplaza el cortijo de Encinas Borrachas y poco más adelante, señalizado por un panel informativo, el dolmen que lleva también el mismo nombre. 



Las grandes dimensiones de algunos dólmenes, unido a la imaginación popular, ha hecho creer en sepulturas de gigantes cuando sus  responden a las necesidades propias de una sepultura colectiva y no a la talla de los difuntos. Las excavaciones arqueológicas realizadas en este dolmen ha permitido saber que había al menos cinco individuos (tres hombres y dos mujeres), de los que se han podido obtener datos tan curiosos como la existencia de una fractura osea o la caída de piezas dentales anteriores a la muerte.



En  la cuenca del arroyo Audalázar se han hallado otros enterramientos megalíticos, como el Dolmen de Montero o de del Cortijo de La Mimbre, entre otros, lo que indica la importancia de puerto de Encinas Borrachas como lugar de paso entre el Valle del Genal y la Meseta de Ronda ya en el tercer milenio antes de Cristo.





martes, 7 de abril de 2020

Plazoleta de García Lorca, Pinsapar de Sierra Bermeja


Plazoleta de García Lorca, Pinsapar de Sierra Bermeja

“¡Árboles! ¿Conocerán vuestras raíces toscas mi corazón en tierra?”. Estas palabras pertenecen a un poema que Lorca dedicó a los pinsapos. Y en el magnífico pinsapar de los Reales de Sierra Bermeja hay hoy un lugar recoleto al que le han dado el nombre del poeta, según se indica en un panel cerámico colocado allí: Plazoleta de García Lorca. 

Este hermoso paraje se encuentra en Genalguacil, en un cruce de senderos, dentro del Parque Natural de los Reales de Sierra Bermeja, único lugar donde el pinsapar se confunde con el rojo de las rocas peridotitas. Sierra Bermeja se deja ver, con su oscuro e intenso color, a la espalda de Estepona, interponiéndose, como una gran mole, entre la costa y la Serranía de Ronda.




El paseo o camino de los pinsapos arranca en el refugio de montaña de la cumbre de Los Reales, a 1.260 metros. Ahí, el senderista se adentra entre el mágico camino de los abetos más meridionales de Europa, cuya distribución queda restringida a algunas sierras mediterráneas del sur de la Península Ibérica y al Rif. Caminando por un sendero donde la tranquilidad y el silencio es casi absoluto, sólo interrumpido por el sonido de algún ave que ofrece la bienvenida.



El Paraje Natural de los Reales de Sierra Bermeja ocupa 1.236 hectáreas protegidas y asentadas en la confluencia de los términos municipales de Estepona, Genalguacil y Casares, aunque la mayor parte de su pinsapar pertenece a Genalguacil.

Pasear por los Reales de Sierra Bermeja es adentrarse en un  maravilloso paisaje de pinsapar fundido con el color rojizo de las rocas, que da nombre a la sierra, y que la hace destacar entre las blancas calizas de la Sierra de las Nieves y la Sierra Blanca de Marbella. Sus suelos constituyen la mayor extensión del mundo de peridotitos y es el único bosque de pinsapos que crece sobre esta singular roca.




Llegando a la Plazoleta de Genalguacil, donde se puede descansar admirando las cañadas y arroyos, se encuentra grabado en un panel cerámico sobre un pequeño muro de ladrillo un poema que Federico García Lorca dedicó en 1919 a los pinsapos: ¡Árboles! ¿Habéis sido flechas caídas del azul? ¿Qué terribles guerreros os lanzaron? ¿Han sido las estrellas? Vuestras músicas vienen del alma de los pájaros. De los ojos de Dios de la pasión perfecta. ¡Árboles! ¿Conocerán vuestras raíces toscas mi corazón en tierra?



Fuente bibliográfica: Diputación de Málaga.

sábado, 4 de abril de 2020

El Águila de los Riscos


El Águila de los Riscos

La sierra del Oreganal es testigo de la lucha cromática entre el cobre de los castaños y la plata de la caliza. Cartajima y Júzcar comparten Los Riscos, un gran torcal joven que en su lucha contra los elementos desarrolla formas evocadoras y estimulantes para la imaginación del caminante. Se articula en tres callejones principales con infinidad de pequeños desfiladeros, simas, grietas y esas formas curiosas que merecen el calificativo de esculturas. De entre ellas, la más significativa es El Águila, roca con forma de rapaz oteando el horizonte que merece toda nuestra atención. En esta sierra existen, por otra parte, numerosos vestigios de actividad humana, como unas rústicas construcciones de piedra seca o las eras donde se trillaban los cereales.


Los Riscos, el gran torcal de origen sedimentario en un espectacular conglomerado de rocas calizas que ha sufrido la erosión de miles de años. Este proceso de la naturaleza ha creado rocas con infinidad de formas caprichosas y originales, animales o humanas, caso de El Águila, así llamada por su parecido al ave rapaz.






Fuente bibliográfica: Diputación de Málaga.


viernes, 23 de febrero de 2018

Torreón de Benalauría



El Torreón de Benalauría, es una torre restaurada sobre los restos de una antigua atalaya medieval situada en un lugar preponderante, dando vistas al pueblo.

Para llegar a ella se asciende por un sendero con hermosas panorámicas al fragoso Valle del Genal. Una vez arriba, se halla un mirador y una imagen de la Virgen del Rosario, patrona de Benalauría.

Desde lo alto de la torre se goza de una espectacular visión del casco urbano de Benalauría y de las sierras circundantes, entre ellas las que conforman el Paraje Natural de Sierra Bermeja.





En el mirador de la Virgen del Rosario, patrona de Benalauría, se levanta una atalaya espectacular para asombrarnos ante la belleza del Valle del Genal. Una torre ornamental, construida por el municipio a semejanza de las antiguas torres vigía.

Desde aquí, hacia levante, se contempla una bonita estampa de Benalauría apostada bajo la empinada ladera del Cerro, en la margen derecha del fragoso valle conformado por el río Genal.



Benalauría es un pequeño municipio de la Serranía situado a unos 30 kms. de Ronda y a 143 de Málaga capital. Cuenta con una población de unos 500 habitantes.

La configuración actual de Benalauría tiene su origen en la colonización bereber (primer tercio del s.VIII). De esa época proviene su nombre, los descendientes de la tribu de los Banu-l-Hawariya. Benalauría perteneció a la Cora o provincia de Takurunna y, a partir del siglo XIV, al Reino Nazarí de Granada. Tras la conquista cristiana y la posterior expulsión de los moriscos a partir de 1570, Benalauría sufrió la despoblación como el resto de pueblos del valle, siendo repoblada con personas venidas del valle del Guadalquivir y Sierra Morena.

A partir de ese momento, la población se recupera y vive un periodo de relativa tranquilidad hasta la Guerra de Independencia (1808-1814). La guerra y la plaga de la filoxera marcaron una época de decrecimiento y despoblación.





Torreón de Benalauría, una antigua atalaya restaurada en 2016 por el Ayuntamiento. Es muy probable que el origen de esta construcción tenga que ver con la antigua calzada romana que unía Carteia (San Roque) con Acinipo y Arunda (Ronda), pero de lo que no cabe duda, es de la notoriedad adquirida en el periodo de dominio andalusí. Reconquistada Algeciras y toda la franja del Campo de Gibraltar en 1344  por las tropas de Alfonso XI, la Serranía de Ronda se convierte en el reducto mas occidental del Reino Nazarí de Grananda. Al igual que esta, otras torres situadas a lo largo del camino a Gibraltar a Ronda jugaron un papel fundamentalmente como vigías ante las constantes incursiones cristianas, Dicha circunstancia obligaba a una presencia continuada de centinelas y al acopio permanente de leña con la que poder hacer fuego para emitir señales de humo, Si prestamos atención, en dirección noroeste, por encima de la carretera y sobre un altozano se vislumbran los restos de la atalaya del Frontón, una mas del entramado defensivo orquestado por los nazaries, conectada visualmente con el castillo de Benadalid.












Vista de Benalauría.





viernes, 9 de diciembre de 2016

Nacimiento del río Genal en Igualeja



Este manantial conocido como Nacimiento del río Genal, constituye la tercera surgencia en importancia del acuífero Yunquera-Sierra de las Nieves. Realmente el río Genal nace en la Sierra de Igualeja con el nombre de río Seco que muda el nombre a río Genal cuando llega a Igualeja.

En este paraje el agua mana de una oquedad triangular de un escarpado macizo calizo. Cuando las lluvias alimentan el manantial subterráneo, el agua brota a borbotones, formando lo que se conoce en el valle como "reventar los veneros".

Igualeja, desde siempre, ha estado profundamente vinculado a este lugar, siendo la imagen mas representativa del municipio. Hasta fechas recientes los vecinos acudían a este lugar a por agua para beber y cocinar, a lavar la ropa o simplemente a pasear. Aun hoy sigue siendo un entorno de gran importancia para el ocio y la identidad colectiva de los habitantes del pueblo.