Publicaciones del patrimonio y de la naturaleza en las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla.
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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Factoría de Salazones en Cádiz


La Factoría de Salazones se sitúa dentro del Conjunto Histórico de Cádiz, y está declarada Bien de Interés Cultural. Se descubrió en 1995 en el solar del antiguo Teatro Andalucía. 


Se encuentra ubicada en los terrenos delimitados para la menor de las tres islas que componían el archipiélago gaditano en la Antigüedad, y de las que se tienen referencias tanto escritas como arqueológicas.

Se levantó  esta factoría a orillas de uno de los brazos del antiguo canal Bahía-Caleta y se mantuvo activa hasta principios del siglo IV d.C. Se organizaba en torno a un amplio patio, en cuyo subsuelo se situaba un aljibe. 


La zona conservada corresponde a un sector de piletas de distintas dimensiones revestidas, como era habitual en la época, de hormigón hidráulico, con los ángulos reforzados para evitar filtraciones y un rebaje central para proceder a su limpieza.




La Factoría de salazones del Teatro Andalucía se distribuye a la manera clásica de situar las piletas alineadas alrededor de una sala a cielo abierto. El complejo industrial no ha sido descubierto por completo, ya que el resto de la factoría y otras dependencias estarían situadas fuera del recinto del solar.

Aunque las excavaciones han documentado otros elementos constructivos de este complejo industrial, el grupo de piletas incluidos en la delimitación forman el núcleo principal de los restos descubiertos, que por si solos explicarían las características y funcionalidad del tipo de industria hallada.





La técnica utilizada para la construcción de las piletas es la misma que en todo el Mediterráneo Occidental. Paredes de mampostería de cantos rodados, piedra ostionera y sillares de piedra trabajada de roca ostionera, revestidas de varias capas de opus signinum. Ubicadas a ras de suelo para facilitar su llenado y asegurar mayor resistencia al empuje de las masas de pescado y sal. Los ángulos son redondeados, con cordón hidráulico para evitar fisuras. El fondo es de opus signinum con capas de enlucidos, ya que la fermentación necesitaba una gran solidez del suelo. En el centro una pequeña cubierta semiesférica o pocera para facilitar su limpieza.





La profundidad de las piletas es en todas la misma, alcanzando los 2'35 metros, percibiéndose cierta inclinación del fondo de las piletas de norte a sur. Igualmente ocurriría en su altura, propiciando el declive hacia el centro del patio.

No poseen ningún tipo de evacuación. Es posible que tuviera algún tipo de techumbre, como ocurre en otras factorías del Mediterráneo Occidental, formado por un tejado con tégulas. Fragmentos de estas tégulas se han registrado en el interior de las piletas, así como sillares pertenecientes a pilares de contención de techumbre, localizadas in situ en los muros de delimitación de las dependencias. Se evitaba así que las salazones estuviesen al sol y que la evaporación fuese demasiado rápida y también que el agua de lluvia diluyera la salmuera, lo que provocaría la putrefacción del pescado.







Según los datos aportados por la excavación, la cronología dada para su construcción la situamos en el s. I a.C., abandonándose a principios del s. V d.C. Por otro lado, en el interior de una cisterna ha aparecido una representación gráfica del posible faro de Gades.




lunes, 8 de agosto de 2016

Molino de Mareas del Rio Arillo


El Molino de Mareas del Río Arillo es uno de los últimos testigos de la importante red de molinos de este tipo que, desde la segunda mitad del siglo XIII, salpicaban las costas del golfo de Cádiz. Desde Faro, en Portugal, a Cádiz fueron más de un centenar los molinos que aprovecharon las mareas medias de rías, estuarios y marismas, con un nivel de subida y bajada de las aguas que permitieron la construcción de las infraestructuras necesarias para esta industria. El del río Arillo, con doce ruedas, fue sin duda uno de los mayores productores de harina de esta zona.



Se encuentra situado en el término municipal de Cádiz en el Parque Natural Las Salinas, junto a la carretera nacional IV, en el río Arillo. El molino de mareas es un buen exponente de lo que fue la tecnología tradicional de aprovechamiento de los recursos naturales, en este caso de los flujos y reflujos del mar. 

El molino de mareas del río Arillo, heredero, como en otras tipologías de rodezno, de una tradición de orígenes grecolatinos, constituye, con sus doce piedras, el mejor exponente de esta tecnología en la costa gaditana.


El ingenio hidráulico aprovecha la circulación del agua sometida a los ciclos mareales.

  • En pleamar, el agua es retenida en una especie de embalse cerrado (caldera) por las compuertas molineras que facilita su entrada, pero que impide su salida. 
  • Con la bajamar, el flujo de la marea es dirigido por unos canales (carcavas) situados debajo del edificio. En ellos se sitúan unas ruedas con aspas (rodetes) que el agua hace girar en su salida.




Las ruedas con aspas transmiten el movimiento, mediante un eje, a una piedra estriada (volandera), que flota sobre otra fija. El grano, depositado en una tolva, especie de embudo, cae en entre ambas, siendo triturado por el rozamiento de las muelas (piedras).



Como es fácil comprender, esta tarea estaba sujeta al horario mareal, lo que obligaba a estar, de noche y de día, siempre atento y dispuesto a aprovechar la energía proporcionada por las mareas.








El molino de mareas se presenta como una alineación de arquerías y tajamares construidos en sillería a modo de puente que recibe el empuje del agua al flujo y reflujo de las mareas. Sobre ella se encuentra una edificación destinada a la molienda, compuesta por dos crujías, una lateral y otra frontal, de mayor longitud, a la que en su extremo derecho se le han adosado construcciones de cronología posterior, y que en planta conforman un ángulo recto. Ambas forman dos de los lados del embalse donde se acumula el agua, que gracias a la diferencia de nivel producida por las mareas, genera un flujo capaz de mover los rodeznos del molino.




Esta construcción data del siglo XVIII y perteneció a la Unión Salinera. En el año 1998 el Ayuntamiento de Cádiz realizó un primer requerimiento sobre el molino, iniciando un expediente de obras de seguridad y ornato sobre el inmueble. La falta de respuesta a los requerimientos municipales derivaron en la expropiación en mayo de 2007. 

En los tres años en los que tuvo en su poder el Molino de Mareas, el Ayuntamiento llegó incluso a redactar un proyecto de obras de urgencia, realizó trabajos de consolidación para garantizar su seguridad y aprobó un proyecto de restauración que obtuvo el visto bueno de Patrimonio. 

Sin embargo, la Demarcación de Costas siempre se opuso al proyecto municipal, que consistía entre otras cosas en una especie de hotel-casas rurales. Además de ello, en el mes de marzo de 2010 obtuvo la propiedad del inmueble argumentando la condición de que el inmueble se encontraba dentro del dominio marítimo terrestre. 








Para salvar el Molino de Mareas de las ruinas las Administraciones afectadas, Demarcación de Costas, Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Cádiz acordaron con la Junta Rectora del Parque Natural Bahía de Cádiz estudiar un proyecto de rehabilitación y de uso tras casi dos décadas de enredo judicial y administrativo.




Referencias bibliográficas: Diario de Cádiz y Junta de Andalucía.

lunes, 4 de julio de 2016

Teatro Romano de Cádiz



El Teatro Romano de Cádiz está ubicado en el Barrio del Pópulo. Hallado en 1981, fue construido por encargo de Lucio Cornelio Balbo "El Menor" en el siglo I antes de Cristo y es el segundo más grande de todo el mundo romano, sólo superado por el teatro de Pompeyo, en Roma. Cicerón habla de su uso para propaganda personal de Balbo en sus "Epístolas a familiares". 

Según los arqueólogos, este hallazgo confirma la grandeza de la ciudad de Gades, que tuvo un censo de población superior a las 80.000 personas cuando la urbe dominaba el comercio del Atlántico y era una de las ciudades más prosperas del imperio romano.

Cuenta con un centro de interpretación al que se accede desde la Calle Mesón, 11-13 (Barrio de El Pópulo), en el que se pueden observar mediante pozos excavados en el suelo distintas zonas del teatro, como el escenario, la orchestra o las gradas de la proedria. Además, el centro ofrece al visitante la posibilidad de ver la cavea del teatro a través de grandes ventanales, conocer su historia por medio de paneles informativos, restos arqueológicos y un audiovisual en el que se muestra cómo era este edificio. 

Actualmente, se puede acceder a la galería del teatro a través de uno de sus vomitorios, excavado bajo el suelo de la Posada del Mesón, un edificio que está junto al centro de interpretación. Asimismo, desde la galería se puede acceder por una pasarela a una zona acotada de la grada.



El teatro de Gades, al ser muy antiguo, conserva muchas características de los teatros griegos, aunque con adaptaciones hechas por los romanos. Como era corriente hacer por ellos, se utilizó un desnivel del propio terreno para apoyar en la roca gran parte del graderío, que era de hormigón. Las técnicas constructivas son las características de la etapa republicana, sobre todo usaban el hormigón (opus caementicium), mortero de cal, cascotes y arena que era más resistente y salía más económico que la cantería tradicional.

Todo el graderío en la zona superior e intermedia iba cubierta con un revoco de cal y cerámica triturada, y la zona más cercana a la orchestra llevaba sillares.

Todos los teatros romanos eran en realidad una representación de la sociedad romana y sus clases sociales bien diferenciadas y separadas por pasillos llamados praecintios.


La galería canalizaba la circulación de espectadores para acceder desde el exterior a los asientos de la zona media del graderío. Es de amplias dimensiones y se cubre con una bóveda anular de medio punto o de cañón. Al igual que en el exterior el material más utilizado es el hormigón.

Para construirla fue necesario recortar previamente la roca natural y luego, con sillares perfectamente labrados en la misma piedra, se levantó el muro externo, mientras en la parte inmediata al terreno natural se hizo un muro de hormigón de la misma altura. Sobre ambos se dispusieron cimbras de madera para formar la bóveda también con hormigón.



En el muro exterior se abren los vanos (o vomitorium) que comunican con el graderío, además de los lucernarios para iluminar el espacio de la galería. Se han localizado los cuatro vomitorios con los que contaba el Teatro de Gades. En estos accesos observamos huellas de una reforma que debió realizarse cuando el edificio aún estaba en construcción.








Se levantó aprovechando parcialmente la pendiente del terreno para apoyar sobre ella el graderío. Las ruinas de la escena y el pórtico que se abriría tras la orchestra permanecen sepultadas bajo el caserío del barrio del Pópulo.











El graderío está construido en forma de herradura, de semicircunferencia para conseguir la acústica deseada. Está orientado al Norte, hacia el mar divisándose desde las caveas superiores toda la Bahía de Gades.